Fe de Erratas – Cantoral Litúrgico

He aquí algunas correcciones necesarias sobre el actual Cantoral Litúrgico publicado por la Comisión Nacional de Liturgia de Guatemala.

14. Que te escuche el Señor – Pág. 11

Título original: Salmo 19

Tercera estrofa:

En riquezas algunos confiaron,
otros hay que se fían de su poder,
y por eso vencidos terminaron,
derrotados los vieron caer.
Mas nosotros en ti, Señor, confiamos
invocando tu nombre salvador
y por eso el triunfo alcanzaremos
a pie firme andaremos hasta el fin.

16. Gloria – Pág. 11

El autor hizo una readaptación del texto, por lo que la letra oficial quedaría de la siguiente forma:

Gloria, gloria, gloria, gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres amados del Señor. (2)

Te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos.
Te damos gracias, Señor,
por tu inmensa gloria te damos gracias
Señor, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso

Gloria, gloria, gloria, gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres amados del Señor.

Señor, Hijo único, Jesucristo
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo
ten piedad, ten piedad de nosotros
tú que quitas el pecado del mundo
atiende a nuestra súplica (2)
Tú que estás sentado a la derecha del Padre
ten piedad, ten piedad de nosotros.

Porque sólo tú eres Santo, solo tú Señor
solo tú Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo,
en la gloria de Dios Padre.
Amén. Amén.

27. La Madre Piadosa – Pág. 27

Título original: Stabat Mater
Letra: Lope de Vega

1. La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

2. ¡Oh cuán triste y afligida
se vio la Madre escogida,
de tantos tormentos llena,
cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena!

3. Y, ¿cuál hombre no llorara,
si a la Madre contemplara
de Cristo, en tanto dolor?
Y, ¿quién no se entristeciera,
piadosa Madre, si os viera
sujeta a tanto rigor?

4. Por los pecados del mundo
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre,
y muriendo al Hijo amado,
que rindió, desamparado,
El Espíritu a su Padre.

5. ¡Oh Madre, fuente de amor,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo,
y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo!

6. ¡Madre del Amor sublime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí;
y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

7. Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.

8. Virgen de vírgenes santas
llore yo con ansia tanta,
que el llanto tan dulce me sea,
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma, de suerte
que siempre sus penas vea.

9. Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio,
porque me inflame y me encienda,
y contigo me defienda
en el día del juicio.

10. Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.

 

 

93. Tan cerca de mi – Pág. 27

OMITIR

El canto en cuestión es de origen pentecostal, por lo que no es apto para ser usado en la liturgia.

 

159. Gloria – Pág. 43

Pertenece realmente a la misa de Tomás Aragüés. (Pág. 48)

 

(Continúa…)

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