Domingo 32 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

“La sabiduría es radiante e inmarcesible, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan; ella misma se da a conocer a los que la desean”.

La liturgia de este domingo, intenta marcar la pauta de lo que es la apertura al último destino del hombre y de la vida. Efectivamente, sin la sabiduría, que es la esencia de lo bueno, de la felicidad, de lo ético y estético, la vida perdería su hermosura y su dimensión escatológica (lo que la lleva más allá de la experiencia de la finitud y de la muerte). Por ello, ser sabio, en la Biblia, no es estudiar una carrera para aprender muchas cosas; no es cuestión de cantidad, sino de calidad; es descubrir constantemente la dimensión más profunda de nosotros mismo y de Dios.

1.      Oración Inicial:

Dios, Padre nuestro, ayúdanos para que sepamos vivir con toda responsabilidad y esperanza, como nos enseñó Jesús, de manera que se alejen de nosotros el desánimo, la tristeza y la desesperanza y podamos trabajar libremente en la construcción de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Seguir leyendo “Domingo 32 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

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Domingo 31 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

Es  sumamente peligroso pretender ocupar el lugar de Dios. Hoy encontramos esta lección representada en los escribas y fariseos, quienes buscaban a Dios, si no nos examinamos en lo que hacemos y queremos, podemos terminar haciendo una caricatura de la fe. Por eso El papa Benedicto XVI nos invitó a ahondar en la fe y,  este evangelio dominical nos sitúa en el lugar que corresponde como oyentes y comunicadores de la Palabra de Dios. Este texto de Mateo 23,1-12, nos introduce a los siete “ayes” contra los escribas y fariseos, merece una lectura atenta de cada uno de sus detalles..

  1. Oración:

Dios, Padre nuestro, haz que nuestro corazón esté cada día más abierto a tu Palabra, para que nuestra vida sea cada vez más conforme a lo que Tú nos dices, y así caminemos siguiendo tus pasos y vayamos construyendo, con tu ayuda, tu Reino entre nosotros, hasta el día en que Tú nos lo regales en toda su plenitud. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Seguir leyendo “Domingo 31 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

Domingo 30 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

EL MANDAMIENTO PRINCIPAL

La pregunta capciosa que los fariseos dirigen a Jesús no es una cuestión trivial. En la sociedad judía de aquel tiempo, existía una infinidad de mandamientos y de interpretaciones que terminaban por abrumar la conciencia de las personas. ¿Cómo hacer para cumplir con tantos preceptos, sin desatender ninguno? El riesgo mayor era que se podían descuidar los mandatos fundamentales y obsesionarse por los accesorios. De ejemplos y casos de esta confusión tenemos noticia en los Evangelios. De ahí que la respuesta del Señor Jesús siempre seguirá siendo nuestro referente fundamental: tan importante es el amor a Dios como el amor al prójimo. El libro del Éxodo concreta de forma precisa el alcance del amor al prójimo al legislar a favor de los emigrantes, las viudas, los forasteros y los huérfanos.

  1. ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y para que merezcamos alcanzar lo que nos prometes, concédenos amar lo que nos mandas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Seguir leyendo “Domingo 30 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

Domingo 29 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

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Una enseñanza, de grandes consecuencias, nos aguarda hoy. Está resumida en la frase de Jesús: “Lo del César, devolvédselo al César”.

Los capítulos 21-23 de Mateo, que venimos leyendo de forma relativamente continua, constituyen una unidad temática importante. Con sus enseñanzas, Jesús pone a las autoridades judías y los fariseos en jaque. Esto se puede ver claramente en la conclusión de evangelio de hoy.

1. Oración inicial
Oh Dios que hiciste que el pueblo de Israel reconociera tu presencia bienhechora en el rey Ciro, más allá de los estrechos límites de su propia etnia y religión. Danos una mirada también amplia y abierta, para reconocer los muchos Ciros –de otras religiones o hasta no religiosos- en los que también hoy podemos descubrir tu oculta presencia bondadosa. Seguir leyendo “Domingo 29 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

Domingo 28 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

Es para todos bien sabido que para Jesús una de las comparaciones más usuales y socorridas a la hora de hablar del Reino y de la vida eterna es la figura del banquete nupcial. Parece que algo de lo que es esencial en un banquete nupcial es también esencial en la idea que Jesús se hace de lo que debe ser tanto este mundo nuestro como el Reino de Dios. Compartir la mesa y la vida.

1. ORACION COLECTA

Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera que estemos siempre dispuestos a obrar siempre el bien. Por nuestro Señor Jesucristo.

Para toda obra buena, necesitamos el estímulo y del acompañamiento de la gracia de Dios. Es lo que nos dice Jn 15, 1-17, Separados de mí no podéis hace nada (5). Que estemos siempre dispuestos a hacer el bien. Hacerlo sin descanso. Seguir leyendo “Domingo 28 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

Domingo 27 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

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Somos la viña del Señor y su plantel preferido. Él espera de nosotros una buena cosecha, para que corra la justicia como un río y los hombres puedan vivir en paz y en fraternidad.

  1. Oración:

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos  y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda  inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

“Con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican” (colecta). Esta oración se mueve en el Misterio, que es la realidad de Dios, donde nosotros nos hallamos inmersos. Dios es más grande que nuestros méritos y deseos. Es más grande que nuestra conciencia y nuestras súplicas. Y aquí radica nuestra confianza: “en caso de que nos condene nuestra conciencia, Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo” (1Jn 3, 20). Al fin y al cabo, el cristiano no descansa en sí mismo. El cristiano descansa en la bondad insondable del Padre que se nos ha manifestado en Jesús, el Señor. Y el mismo movimiento que lo lleva hacia el Padre no es obra suya: es el Espíritu del Padre y del Hijo quien lo causa: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; …intercede por nosotros” (Rm 8,26; d. 16.) Seguir leyendo “Domingo 27 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

Domingo 26 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

La parábola de hoy es quizá la más clara, elemental, sencilla, evidente, de todas las que Jesús explica en el evangelio. Decíamos el domingo pasado que esta serie de parábolas se referían al paso del antiguo al nuevo pueblo de Dios. Hoy, después de la parábola, Jesús explicita su significado: el pueblo de Israel, el pueblo escogido, a pesar de haberse comprometido en la alianza con Dios, a la hora de la verdad ha sido infiel; en cambio, los que aparecían como alejados de la alianza con Dios son los únicos que se han sentido tocados por la llamada del Reino y han respondido. Seguir leyendo “Domingo 26 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”

Domingo 25 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

La gracia y la misericordia de Dios se contraponen a la mentalidad religiosa judía de los tiempos de Jesús. Frente a la teología del mérito del sistema religioso se opone la teología de la gracia predicada por Jesús. Desde esta perspectiva, la salvación no se alcanza solamente por méritos propios sino por la misericordia de Dios que nos la concede a pesar de que no la merezcamos.

1. Oración
Señor Dios nuestro. Tú dices de ti mismo que eres bueno con un amor que sobrepasa incluso a tu sentido de justicia. Gracias por aceptar tanto a los pequeños como a los grandes, a los que vuelven a ti a última hora como a los que, por tu amoroso llamado, han trabajado duro en tu viña toda la vida. Ábrenos más a los dones gratuitos de tu gracia; haz que los aceptemos con gratitud y que apreciemos cuando das generosamente a otros. Transforma nuestros caminos egoístas en tus caminos de amor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Domingo 24 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

Jesús Ben Sira no desconocía la virulencia de la venganza, ni tampoco la desfachatez de quienes recibiendo el perdón de parte de Dios, se obstinaban en negarlo a sus hermanos. Ese doble discurso es cuestionado de forma radical. No se puede usar dos reglas para medir una misma conducta. La incongruencia de tal proceder está ampliamente retratada en la parábola del Evangelio. El Señor Jesús contrapone a dos deudores que debían deudas bastante dispares; mientras que uno debía millones, el otro unos cientos de pesos. El proceder insensato del que estaba sumido en deudas resulta más detestable, porque habiendo experimentado con anticipación la cancelación de su deuda, no lo recordó unos instantes después. El descaro está retratado de forma contundente. De ahí que el Señor nos invite a perdonar las ofensas con la misma prontitud que acogemos el perdón de parte del Padre. Recordar nuestra experiencia de pecadores perdonados, nos ayuda a mantenernos compasivos con los demás.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Si 36, 18)

Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.

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Domingo 23 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

ordinario

Las lecturas bíblicas de la misa de este domingo coinciden en el tema de la caridad fraterna en la comunidad de los creyentes, que tiene su fuente en la comunión de la Trinidad. El apóstol san Pablo afirma que toda la Ley de Dios encuentra su plenitud en el amor, de modo que, en nuestras relaciones con los demás, los diez mandamientos y cada uno de los otros preceptos se resumen en esto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (cf. Rm 13, 8-10). El texto del Evangelio, tomado del capítulo 18 de san Mateo, dedicado a la vida de la comunidad cristiana, nos dice que el amor fraterno comporta también un sentido de responsabilidad recíproca, por lo cual, si mi hermano comete una falta contra mí, yo debo actuar con caridad hacia él y, ante todo, hablar con él personalmente, haciéndole presente que aquello que ha dicho o hecho no está bien. Esta forma de actuar se llama corrección fraterna: no es una reacción a una ofensa recibida, sino que está animada por el amor al hermano. Comenta san Agustín: «Quien te ha ofendido, ofendiéndote, ha inferido a sí mismo una grave herida, ¿y tú no te preocupas de la herida de tu hermano? … Tú debes olvidar la ofensa recibida, no la herida de tu hermano» (Discursos 82, 7).

Benedicto XVI, Ángelus del 4 de Septiembre de 2011

Oración colecta
Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de padre y haz que cuantos creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo. Seguir leyendo “Domingo 23 del Tiempo Ordinario – Ciclo A”