Domingo II de Adviento – Ciclo A

Adviento

En este segundo domingo de Adviento, la liturgia pone  de relieve a dos figuras eminentes: el Profeta y el  Bautista.

Isaías es el cantor de la esperanza mesiánica. El Profeta  que alerta la conciencia del pueblo y suscita la conversión.  Sus oráculos están transidos de perspectiva de fe y  esperanza salvadora. El anuncio del Emmanuel, el  nacimiento de un príncipe predestinado, la llegada del rey  de justicia y de una era de paz siguen siendo el motivo de  nuestro Adviento. El Mesías descrito por Isaías tendrá el  Espíritu de Dios, estará revestido de la potencia del cielo. Juan, el precursor, surge en la aurora de la redención.

Cuando nadie advertía nada ni sospechaba lo que  sobrevenía, Juan se retira al desierto, y vive como eremita.  Y habla de penitencia, de rectitud, de pureza. Habla de  aquél que va a venir. Se define sólo como “voz”, sin celos  de sí mismo y totalmente celoso de su misión profética. Es  el punto de contraste con la vanidad de nuestros hombres  de éxito. Por ser hombre de Dios, su boca dice la verdad a  todos: palabras juiciosas y de severidad para los que  creen ser algo. Y lo meten en la cárcel porque ha herido a  los poderosos, y allí sigue sin pensar en sí mismo, sino en  aquél a quien anuncia.

1. Oración:

Señor Jesús, aquel de quien Tú dijiste, que era el más grande de los nacidos de mujer, a quien llenaste de Espíritu Santo, ya en el vientre de su madre, viene a hacernos ver la actitud que debemos tener, para corresponder a nuestra vocación, a nuestro ser cristiano, a nuestra identidad de discípulos, que creemos en ti, como el que nos bautizas con fuego y Espíritu Santo, por eso, te pedimos que nos llenes de esa fuerza de lo alto, para que nos haga tomar conciencia de nuestras debilidades, de nuestros errores y así volver a ti, dejando todo lo que nos separa de ti, buscándote a ti sobre todas las cosas, esperando todo de ti. Por eso, danos la gracia de que la exhortación de Juan nos toque el corazón y nos ayude a volver a ti y cambiar lo que debamos cambiar. Que así sea.

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