Domingo VII de Pascua: La Ascención del Señor – Ciclo A

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“No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas”

Introducción

Jesús, el Señor, resucitado, viviente, se alza hacia el cielo. Una nube le cubre. ¿Nos abandonó? ¿Va a quedar fija nuestra mirada hacia ese cielo que huye? ¿Volverá? Buen momento para calibrar la firmeza de nuestra confianza.

Aguardemos su venida, sin tiempo, sin fecha. Aguardemos, manos a la obra. Cada vez que defendemos la dignidad de un ser humano, cada vez que ponemos en pie a alguien, que no dejamos que caiga nadie en la cuneta de la vida, cada vez que compartimos el pan, cada vez que vemos en el pobre el rostro de Cristo… Cada vez, estamos diciendo que Él vuelve. ¡Ven Señor Jesús!

1. Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Tí, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

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VI Domingo de Pascua – Ciclo A

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La gran promesa que nos hizo Cristo fue el envío del Espíritu Santo, tercera persona de la Santísima Trinidad, don del Padre a los que por la fe y el amor se entregan a Cristo. Es también el Espíritu de Verdad, fuente de vida y de santidad para toda la Iglesia.

  1. Oración inicial

¡Oh Padre!, ya Cristo tu Hijo está orando por nosotros, pero tú concédenos que nuestro corazón se abra a Ti en la plegaria profunda, intensa, verdadera, luminosa, dentro de las pautas de esta tu Palabra, que, para nosotros, es vida. Mándanos el Consolador, el Espíritu de la verdad, para que no sólo more junto a nosotros, sino que entre dentro de nosotros y se quede por siempre en nosotros. Él es el fuego de amor que te une a Jesús, es el beso que incesantemente os intercambiáis; haz que también nosotros, a través de tu Palabra, podamos entrar en este amor y vivir de él. Tocad nuestro espíritu, nuestra mente, y todo nuestro ser, para que podamos acoger los mandamientos, escondidos en estos pocos versículos, conservarlos, o sea, vivirlos en plenitud y en verdad, delante de ti y de nuestros hermanos. Amén.

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Domingo 5 de Pascua – Ciclo A

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El evangelio de hoy nos presentará un Jesús que se autocalifica como camino, verdad y vida, y nos invita a seguir esa senda que es él mismo. La eucaristía celebrada entre hermanos es la realización más clara y concreta de ese ser camino, verdad y vida que Jesús es, y, al mismo tiempo, de aceptar esa realidad de Jesús por parte nuestra. Que nosotros nos reunamos para celebrar la memoria de la cena de Jesús con sus amigos el Jueves Santo significa que queremos seguir el camino-Jesús.

1. Oración

VEN ESPIRITU SANTO, LLENA LOS CORAZONES DE TUS FIELES Y ENCIENDE EN ELLOS EL FUEGO DE TU AMOR.

Envía tu Espíritu y serán creados.

Y RENOVARÁS LA FAZ DE LA TIERRA.

Oremos: Oh Dios, te suplicamos nos asista la virtud del Espíritu Santo para que limpie nuestros corazones y nos defienda de toda adversidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Seguir leyendo “Domingo 5 de Pascua – Ciclo A”

IV Domingo de Pascua – Ciclo A

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En el evangelio se acumulan las imágenes para describir qué es Cristo para nosotros: la piedra angular, el camino (ambas, el domingo que viene), el Templo, el Pastor. El que el mismo Cristo se presente hoy como la puerta tiene una intención muy concreta. Puerta significa entrada, acogida, mediación, acceso. «El que entre por mí se salvará… encontrará pastos». Cristo se revela como el enviado del Padre, el verdadero Maestro, la invitación a entrar, la bienvenida a la casa de Dios, a su Reino.

1. Oración:

Señor Jesús, Tú el Buen Pastor que das la vida por tus ovejas, que las cuidas y estás con ellas, a quienes conoces y quienes te conocen, derrama tus gracias en nosotros, para que al reflexionar tu palabra, te conozcamos siempre más, y así busquemos imitarte y seguirte, como también pedir, que sean muchos los que escuchen tu invitación para ser como Tú. Señor, ayúdanos a darnos cuenta de tu cercanía y tu relación con nosotros, para que esto nos sensibilice a pedir por las vocaciones sacerdotales, para que sigas llenándonos de tu amor y de tus gracias por medio de ellos. Amén.

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