IV Domingo de Pascua – Ciclo A

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En el evangelio se acumulan las imágenes para describir qué es Cristo para nosotros: la piedra angular, el camino (ambas, el domingo que viene), el Templo, el Pastor. El que el mismo Cristo se presente hoy como la puerta tiene una intención muy concreta. Puerta significa entrada, acogida, mediación, acceso. «El que entre por mí se salvará… encontrará pastos». Cristo se revela como el enviado del Padre, el verdadero Maestro, la invitación a entrar, la bienvenida a la casa de Dios, a su Reino.

1. Oración:

Señor Jesús, Tú el Buen Pastor que das la vida por tus ovejas, que las cuidas y estás con ellas, a quienes conoces y quienes te conocen, derrama tus gracias en nosotros, para que al reflexionar tu palabra, te conozcamos siempre más, y así busquemos imitarte y seguirte, como también pedir, que sean muchos los que escuchen tu invitación para ser como Tú. Señor, ayúdanos a darnos cuenta de tu cercanía y tu relación con nosotros, para que esto nos sensibilice a pedir por las vocaciones sacerdotales, para que sigas llenándonos de tu amor y de tus gracias por medio de ellos. Amén.

2. Texto y comentario

2.1. Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, l4a. 36-41

El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra:
-«Todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías.» Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: -«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?» Pedro les contestó: -«Convertíos y bautizaos todos en nombre de Jesucristo para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos y, además, para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos.» Con estas y otras muchas razones les urgía, y los exhortaba diciendo: -«Escapad de esta generación perversa.» Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil.

El pasaje se encuentra dentro del contexto más amplio de la imitación de Cristo. Cristo ha dejado tras de sí un ejemplo que nosotros debemos seguir: paciencia, sujeción, humildad… En un tiempo éramos ovejas errantes, fuera del camino de la salvación, desperdigadas unas de otras, sin conocernos y sin amarnos. Cristo nos ha reunido en un rebaño que tiene conciencia de lo que es, de quién lo guía y a dónde va. Como El, debemos amar a quien nos persigue. El seguimiento de Cristo por el sufrimiento es una gracia, dice S. Pedro. Precisamente su sufrimiento nos ha salvado. El es el Pastor de todas las ovejas.

2.2. Salmo responsorial Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R.: 1)

R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.

 

 

2.3. Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20b-25

Queridos hermanos: Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios. Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas os han curado. Andábais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.

El contexto inmediato trata de la Resurrección de Cristo. Es el primer discurso de S. Pedro: Dios ha constituido Señor y Mesías a Jesús, a quien vosotros crucificasteis. Se impone ahora la conversión. El bautismo os perdonará los pecados y os infundirá el Espíritu Santo. No hay otro en cuya in­vocación se nos dé la salvación, que Jesucristo. La salvación es para todos los que invocan su nombre. Un Pastor y Señor y un rebaño. En el libro de los Hechos se nos relata la formación de este rebaño. Cristo, el Buen Pastor, vive, a la derecha de Dios, y dirige su rebaño.

2.4. Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús: -«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: -«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y, salir, Y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

No debe perderse de vista el fondo de los adversarios interlocutores. Estos son, en primer lugar, los Fariseos, los dirigentes de Israel. El cap.9, con el pasaje del ciego de nacimiento, es una buena introducción o ambientación a este texto. El ciego es depreciado, escarnecido, arrojado fuera por los pastores de Israel. Jesús, en cambio, lo acoge. En segundo plano, podemos pensar también en todos aquellos, que en la obscuridad, trataban de arrastrar al pueblo a una insurrección religioso-política. Todos ellos son falsos pastores. No llevan al rebaño a la vida eterna ni dan la vida por ellos. Como fondo escriturístico conviene leer Ez 34.- Da la impresión, el texto de Juan, de ser un conglomerado de parábolas en síntesis.

A) Jesús se presenta como la Puerta única, que conduce a la vida. Cristo se proclama el Buen Pastor, el único, que puede llevar a las ovejas a pastos abundantes. No hay otro que El. Como no hay otra Vida, ni otra Verdad, ni otro Camino, ni otra Luz que El, así tampoco hay otro Pastor ni otra Puerta que conduce a la vida eterna que El. Muchos pastores han aparecido en el mundo; son de muchos tipos. Todos los que independientemente de Él han tratado de ofrecer a la humanidad el gancho de un término brillante, son falsos. Sólo hay un Pastor y ese es Cristo. El tiene palabras y Hechos de Vida Eterna.

B) Cristo ama auténticamente a los suyos; Él da la vida por ellos. Es una alusión a la muerte; muerte que no tiene otro fin que dar la vida al mundo entero. Es legítima la referencia a la Eucaristía. Cuando el soldado atravesó con su lanza el costado de Cristo pendiente de la Cruz, brotó, dice San Juan, sangre y agua; alusión clara a la Eucaristía y al Bautismo. Cristo se da para que los suyos tengan vida. Cristo se convierte en alimento: Pan y Vino. No le basta con llevar a las ovejas a pastos ricos, Él mismo es el alimento; no sólo da de comer, se da de comer. En la Eucaristía se cumple perfectamente la verdad Yo soy el Buen Pastor.

C) Las ovejas le conocen y le siguen. ¿Cuál es nuestro conocimiento y nuestra docilidad? Por supuesto que se trata de un conocimiento afectivo y práctico. Se trata de un conocimiento mutuo de connaturalidad, que nace del trato y del amor mutuo. Cristo se comunica con nosotros en la Eucaristía, en lo sacramentos, en la oración… Este contacto con Cristo realiza en noso­tros una actitud semejante a la de Él; le conocemos, le sentimos, le queremos, le oímos, etc. Su presencia nos hace más dóciles. Es, pues, el momento de preguntarse por la docilidad a Cristo.

D) Una breve alusión al universalismo. Se trata de un redil, donde todos encuentren acogida. Hay muchos que todavía están fuera. Una oración por ellos.

3. Oración final:

Tú el Señor Resucitado, el Buen Pastor, que das tu vida por tus ovejas, que invitas a otros a actuar como Tú, a manifestar tu amor y tu misericordia, mira, elige y toca la vida de muchos jóvenes, para que conociéndote aprendan a vivir como Tú, dando la vida como lo hiciste Tú, siendo instrumentos tuyos, para que otros experimenten tu amor y tu perdón. Señor, hoy de manera especial, haz que los que llames sean generosos con su vida, abandonando todo, para tener todo en ti; que te busquen de corazón sincero, y sabiendo que solo en Ti encontramos alegría, gozo y paz, acepten tu invitación, a ser discípulos tuyos, que buscan amar y servir como Tú. Hoy nuevamente, llama a muchos a la vida sacerdotal, para que Tú sigas estando siempre a nuestro lado, alimentándonos con tu Palabra y tus sacramentos. Que así sea.

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