Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

Segundo TO B

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO B

El hombre de hoy está necesitado de testigos: gentes de su misma condición y debilidad que no vengan con consejos, propagandas o palabras beatonas, sino que con la fuerza que aporta la experiencia, digan con sencillez al amigo: -He descubierto a Jesucristo, ¡Una maravilla! Ser enviado oficial de la Iglesia, requiere una preparación. También los dos discípulos habían de ser catequizados y pasar por la experiencia de la cruz. Pero la mejor prueba de haber dado un paso en la fe, es la espontaneidad con que puede hacerse ese anuncio tan elemental.

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Domingo 34 del Tiempo Ordinario – Jesucristo Rey del universo – Ciclo A

34 DOM TO

OVEJAS Y MACHOS CABRÍOS

La narración que nos comparte el profeta Ezequiel es retomada directamente por el Señor Jesús en el Evangelio de san Mateo. Ezequiel exhibe una situación decadente, donde los fuertes (machos cabríos en la lógica de la narración) tratan a su antojo a los débiles (ovejas flacas). La imagen apunta a las relaciones abusivas y asimétricas que establecemos y padecemos en las instituciones humanas, centradas en el predominio de la fuerza sobre la razón, y del poder sobre el diálogo. En la historia prevalece de forma descarada o diplomática «la ley de la selva»; los verdugos pisotean a sus víctimas sin que prevalezcan la justicia y el derecho. Quienes no se adhieren a ese desorden, son presentados en el Evangelio de san Mateo como las personas compasivas que alimentaron al hambriento, vistieron al desnudo y visitaron al forastero. No consiguieron revertir la dinámica de la violencia institucionalizada, pero al menos, curaron las heridas de las personas que la padecían.

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Domingo 33 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

33 DOM TO

La protagonista de la etopeya del libro de los Proverbios es una mujer que cumple gustosamente con los diferentes proyectos que dan sentido a su vida: madre, creyente, ciudadana, esposa, profesionista. Vive con intensidad las diferentes dimensiones de su vida. La Carta a los tesalonicenses y el Evangelio de san Mateo se ocupan de formular unas cuantas exhortaciones importantes relativas al final de los tiempos. Para el apóstol san Pablo no es oportuno ocuparse de hacer cálculos para pronosticar la fecha del fin, porque ese conocimiento es inalcanzable; lo que tiene sentido es vivir con la máxima entrega, dedicándose a realizar los compromisos derivados de la propia vocación. El cristiano no se evade de los desafíos históricos, porque vive de la esperanza y ésta lo empuja a buscar la finalización positiva de la historia humana. No vivimos en medio del caos, al contrario, el Padre nos ha encargado pastorear la naturaleza, solidarizarnos con nuestra comunidad, viviendo en libertad.

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Domingo 32 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 32 TO

Dedicación de la Basílica de Letrán.

El profeta Ezequiel nos comparte una visión prometedora. La casa de oración se convertirá en la fuente de vida que irrigará colinas y desiertos, propagando el verdor, las frutas y alimentos por doquier. El pasaje se ubica en el contexto del regreso del destierro, es la afirmación clara de que Dios fuente de bendición volverá acompañar a su pueblo. Sin embargo, esa bendición no estará exenta de responsabilidades. Tal como lo señalan tanto el Evangelio de Juan como la Carta a los corintios, es necesario reportar frutos. El Señor Jesús visita el templo de Jerusalén y descubre la degradación presente en la abundancia de rituales, carentes de actitudes éticas. El gesto profético simboliza la destrucción de ese desorden. Ese montón de piedras no cumple su función, no sirve para vincular a los creyentes entre sí y con Dios. Habrá que construir un templo espiritual, edificado con fidelidad y justicia, con misericordia y amor fraterno. De ese templo habla san Pablo en su Carta.

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Domingo 31 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

31 DOM TO

Antífona de Entrada

Así como Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que a los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él. Y así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida.

  1. Oración Colecta

Oremos: Escucha, Señor, benignamente nuestras súplicas, y concédenos que al proclamar nuestra fe en la resurrección de tu Hijo de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de tus hijos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén.

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30 Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

30 DOM TO

EL MANDAMIENTO PRINCIPAL

La pregunta capciosa que los fariseos dirigen a Jesús no es una cuestión trivial. En la sociedad judía de aquel tiempo, existía una infinidad de mandamientos y de interpretaciones que terminaban por abrumar la conciencia de las personas. ¿Cómo hacer para cumplir con tantos preceptos, sin desatender ninguno? El riesgo mayor era que se podían descuidar los mandatos fundamentales y obsesionarse por los accesorios. De ejemplos y casos de esta confusión tenemos noticia en los Evangelios. De ahí que la respuesta del Señor Jesús siempre seguirá siendo nuestro referente fundamental: tan importante es el amor a Dios como el amor al prójimo. El libro del Éxodo concreta de forma precisa el alcance del amor al prójimo al legislar a favor de los emigrantes, las viudas, los forasteros y los huérfanos.

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29 Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

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Estamos hoy ante una de las frases más citadas del evangelio, y a la vez muchas veces interpretada con un sentido oportunista, según el interés de cada uno. Lo que sí es cierto que marca el comienzo de una corriente histórica de pensamiento social, un primitivo cristianismo que comenzó a establecer diferencias entre la moral y el derecho, entre el fuero interno (la conciencia) y la conducta externa (la ley). Ambos campos, en realidad, dialogan continuamente. En el evangelio se nos da una respuesta en la que cada elemento tiene su papel.

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Domingo 28 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

28 Dom TO

Primera lectura: Isaías 25,6-10a

6 El Señor todopoderoso preparará en este monte para todos los pueblos un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera, manjares exquisitos, vinos refinados. 7 Y en este monte destruirá la mortaja que cubre todos los pueblos, el sudario que tapa a todas las naciones. 8 Destruirá la muerte para siempre, secará las lágrimas de todos los rostros y borrará de la tierra el oprobio de su pueblo – lo ha dicho el Señor -. 9 Aquel día dirán; Éste es nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación, éste es el Señor en quien confiábamos; alegrémonos y hagamos fiesta, pues él nos ha salvado. 10 Se ha posado en este monte la mano del Señor.

El texto de Isaías nos presenta el banquete mesiánico que el Señor de los ejércitos preparará en lo alto de un monte, en Jerusalén. Se trata de un festín espléndido, con manjares que satisfacen el apetito y sacian el hambre, dispuesto por el Señor para todos los pueblos, incluso para aquellos que todavía no han podido contemplar el rostro del Señor porque lo tenía cubierto.

En otro lugar del libro de Isaías figura: Aquel día habrá una calzada de Egipto a Asiria: los asirios entrarán en Egipto y los egipcios en Asiria, y egipcios y asirios adorarán juntos al Señor: Aquel día, Israel, junto con Egipto y Asiria, será bendito en medio de la tierra, porque el Señor todopoderoso los bendice diciendo: «Bendito sea mi pueblo, Egipto; y Asiria, obra de mis manos; e Israel, mi heredad»» (Is 19,23-25). El Señor, destruyendo la muerte, la última enemiga, enjugará las lágrimas del rostro de todos los pueblos.

Israel, su pueblo y su heredad, podrá expresar su gozo y su alegría porque su afligida y atormentada esperanza ha conseguido lo prometido. El señor ha sido fiel a su palabra, a pesar de la larga espera. Sin embargo, Moab, pertinaz en su soberbia, no participará del banquete (cf la Segunda parte del v. 10, omitido en la lectura litúrgica).

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Domingo 26 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

26 Dom TO

CUANDO EL MALVADO SE CONVIERTE

El profeta Ezequiel representa un cambio sustancial en la comprensión de la justicia divina, puesto que afirma el principio de la responsabilidad personal. Cada persona se hace responsable de sus propias decisiones. En adelante, el proceder del Señor enfatizará la compasión y la misericordia sobre el castigo. El Dios de la vida se alegra cuando sus hijos reorientan sus opciones y reajustan sus relaciones con Él y con sus hermanos. De esa manera cosecharán vida en abundancia. La parábola de los dos hijos que nos refiere el Evangelio de san Mateo ilustra ese planteamiento. Para Dios no hay prisas ni plazos terminantes. Alarga las oportunidades, regala su perdón y acoge con alegría al hijo desobediente que depone su rebeldía. En el terreno de los hechos, eso fue lo que hizo el Señor Jesús al acoger a los descreídos y a las prostitutas. Esa compasión abierta despertó los recelos y el rechazo de la «gente decente» que cuestionó su proceder.

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Domingo 25 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

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LOS CAMINOS DE DIOS

La conexión entre la primera lectura y el Evangelio es evidente. El profeta Isaías recurre a una imagen ilustrativa, que compara la diferencia entre el proceder de Dios y el proceder de los humanos, apelando a la brecha existente entre el cielo y la tierra. Lo que para nuestros criterios humanos resulta ilógico para Dios no lo es, porque no se atiene al patrón de los méritos para sancionar nuestra conducta. La parábola del Evangelio de San Mateo, ilustra la inversión radical de planos que Jesús inaugura: los primeros son últimos y los últimos primeros. Dios nos conoce y sabe que los humanos hemos establecido normas e instituciones que segregan y excluyen a los más débiles y sabe que ese proceder es inequitativo. Los preferidos de Dios son los más vulnerables, puesto que requieren de apoyo especial. Jesús sorprende con su parábola a sus oyentes y sorprende con la bondadosa compasión que acoge a los que padecían rechazo de parte de los «buenos».

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