Domingo 22 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 22 TO

“EL QUE PIERDA SU VIDA POR MÍ, LA ENCONTRARÁ”

  1. Introducción:

La promesa que hace Jeremías no es algo trivial: vivir sin esclavitudes ni yugos interiores o exteriores no es cuestión sencilla. Dios nos está interpelando de diferentes maneras para redescubrir nuestra vocación a la libertad. Los israelitas del tiempo de Jeremías habían endiosado la ayuda militar egipcia, el culto a los dioses de la fertilidad de los cananeos y el culto ritual sin ningún compromiso ético. Todas esas conductas terminaban por esclavizar al hombre. El futuro descrito por el profeta, estaría libre de todas esas esclavitudes. Ese cambio no puede ser impuesto a la fuerza. Cada persona tiene que irlo asumiendo de forma libre, aunque implique renuncias dolorosas. El Evangelio nos dice que el apego más difícil de superar es a la propia vida. Por esa razón Pedro intentó disuadir a Jesús de entregar su vida. El Señor lo reprendió y animó a sus discípulos a desprenderse de la vida para recuperarla plena de manos del Padre.

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Domingo 21 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 21 del TO

LA LLAVE PARA ABRIR Y CERRAR

  1. Introducción:

Las dos narraciones recurren a una misma imagen para referirse al ministerio de autoridad ejercida en representación de Dios. Un mayordomo es destituido y otro es establecido en el palacio real de Judá. La responsabilidad de gobernar no es un beneficio ni tampoco una especie de premio de lotería por tiempo limitado, es una responsabilidad que genera rendición de cuentas. Pedro tendrá que pastorear a la comunidad de los discípulos, estableciendo un discernimiento colegiado en medio de sus hermanos para desentrañar la voluntad de Dios. La llave que ha recibido es la autoridad para representar a Jesús en la búsqueda de las señales del querer divino, en las diferentes circunstancias. Ese servicio de acompañamiento tendrá que ser cumplido desde la autoridad discreta, a la manera del mismo Señor Jesús, que no vino a ser servido sino a servir.

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Domingo 20 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 20 TO

El hilo conductor entre las tres lecturas es la cuestión de la admisión de los extranjeros al pueblo de Dios. El libro de Isaías insiste en que toda persona que se done de corazón a Dios, podrá participar de su alianza y será admitido en la Casa de Oración. Ya no habrá exclusión contra los que se acerquen con corazón limpio, sean de la nación que sean. Sin embargo, esa promesa se fue concretando con altibajos y retrocesos. El pasaje evangélico nos muestra que el mismo Señor Jesús y toda su generación, seguía experimentando dificultades para acoger a sus vecinos de Fenicia. La reflexión decisiva y firme del apóstol san Pablo, abrió de par en par las puertas a los paganos en la Iglesia. El antiguo perseguidor de cristianos redefinió su identidad: ya no era un fariseo liberal, sino un apóstol de Jesucristo al servicio de los paganos, dispuesto a defender ante los espíritus escrupulosos: la libertad del Espíritu y la salvación gratuitamente alcanzada por la fe en Jesucristo.

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Domingo 19 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 19 TO

El profeta Elías vivía en una época en que Israel experimentaba una fuerte ola de sincretismo. Las prácticas agrícolas de los campesinos cananeos habían hecho una fuerte impresión en los inexpertos campesinos israelitas y las habían copiado, apostándole todo a los ritos de la fertilidad que invocaban a Baal como dueño del rayo y la lluvia. Para Elías eso implicaba una desconfianza en el señorío de Dios sobre la naturaleza. El rey Ajab y Jezabel promovían decididamente ese culto. El profeta resistía contra la opinión dominante. Se sentía abandonado en esa lucha por Dios, por eso buscó su presencia para superar su desconsuelo. El apóstol san Pedro advirtió el signo extraordinario de Jesús caminando sobre las aguas, se abalanzó hacia Él, demandando pruebas y sucumbió ante las primeras ráfagas de viento. La mano del Señor lo rescató, la lección estaba clara: su fe era aún incipiente, tendría que vivir un proceso de maduración interior muy profunda.

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Domingo 18 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 18 TO

El profeta Isaías proclama una invitación aparentemente demasiado atractiva y sencilla: se trata de comer y beber sin pagar un centavo. Las preguntas retóricas exhiben el proceder erróneo de un pueblo que desperdicia sus escasos recursos en balde. El camino propuesto por Isaías es más sencillo. La vida del ser humano no depende de sus puras fuerzas, también cuenta con la bendición y el cariño de Dios; no tiene sentido afanarse excesivamente por los bienes materiales, si se cuenta con su protección. La ilustración de esta certidumbre queda de manifiesto en el relato de la multiplicación de los panes. El Señor Jesús se acogía a la bendición del Padre, a la solidaridad de sus discípulos y alimentaba a los necesitados. Como alguien afirma: «cuando se comparte nunca falta; cuando se acapara, nunca alcanza». La solidaridad y el intercambio de bienes son dos diques que debemos poner a las riquezas para que no se tornen peligrosas.

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Domingo 17 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 17 TO

La eucaristía es también un tesoro escondido. Tanto que pasa desapercibido incluso para nosotros, que venimos a misa con asiduidad. Escondido en cosas tan triviales como pan y vino está nada menos que todo el insondable amor de Dios a los hombres. Si descubrimos ese tesoro, si lo apreciamos, nos llenaremos de gozo y nuestra eucaristía resultará de verdad una fiesta. Sólo sentiremos de verdad el amor de Dios, si empezamos por demostrar amor a nuestros hermanos los más débiles. Seguir leyendo «Domingo 17 del Tiempo Ordinario – Ciclo A»

Domingo 16 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 16 TOLa parábola del trigo y la cizaña añade a todo esto una dimensión más, que queda reforzada por la primera lectura. Dios «da lugar al arrepentimiento». La cizaña no es arrancada a la primera. Dios tiene la paciencia de esperar a que crezca el trigo. Sólo al final todo quedará definido, quedará claro quién es cada uno. De momento, todo está en camino, nada es totalmente claro. Por tanto, los perfeccionistas y puritanos no son los consejeros que Dios quiere: «¿Quieres que vayamos a arrancarla? Pero él les respondió: No». Otro aspecto que aparece en las tres parábolas es el de la plenitud del Reino: «Entonces los justos brillarán como el sol»; «se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas»; «…y basta para que todo fermente».

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Domingo 15 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 15 TO

La palabra es eficaz, en particular la palabra divina, porque logra comunicar un mensaje liberador. Esa es la virtualidad profunda de la palabra: expresar la interioridad de la persona. A través de la palabra se hace manifiesto el querer y el proyecto de Dios. En ese sentido la palabra es como la lluvia, cumple el encargo de humedecer la tierra-corazón del hombre. En esa analogía se monta el Señor Jesús al exponer la parábola del sembrador. Las actitudes y disposiciones interiores del oyente de la Palabra pueden diferir. Las respuestas son divergentes. Pero nadie puede hacerse el desentendido, alegando desconocer la oferta y el llamado de Dios. El mensaje se volvió accesible. La primera parte del proceso de comunicación quedó cumplida. La libertad humana será determinante, así unos arriesgarán todo y otros, se quedarán mirándose el ombligo. Seguir leyendo «Domingo 15 del Tiempo Ordinario – Ciclo A»

Domingo 14 del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Domingo 14 TO

Las lecturas  que nos ofrece hoy la liturgia, giran en torno a dos ejes fundamentales: por una parte presentarnos un Dios y un Mesías humilde y pacífico que contrasta con la imagen de Dios poderoso y colérico temido por el pueblo y por otra destacar la importancia de dar gloria a Dios, de alabarle y acudir a Él. Jesús nos muestra con su vida el camino para conocer al Padre y nos deja el Espíritu Santo para ayudarnos a vivir dando Gloria a Dios.

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Solemnidad de San Pedro y San Pablo – Ciclo A

Solemnidad de San Pedro y San Pablo

La solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, fundadores de la Iglesia de Roma es la fiesta de «la unidad y la catolicidad de la Iglesia».

1. Oración inicial:

Señor Jesús, Tú que elegiste a PEDRO, para ser cabeza visible de la Iglesia y que nos garantizaste que ella no sucumbiría ante el mal ni el hades, porque eres Tú el que la sostienes y animas, y así elegiste a Saulo, para ser PABLO para que llevara tu Evangelio San Pedro y San Pablo al mundo pagano y así te conocieran como el Señor y Salvador, como el que nos vivificas y transformas, como el que nos llenas de amor y paz, como Aquel que nos das vida y vida en abundancia, te pedimos que nos ayudes a valorar tu manera de ser y de actuar para darnos cuenta que Tú nos implicas y comprometes en tu misión para darte a conocer y así realizar tu proyecto de amor. Ayúdanos Señor, a tener la misma docilidad que tuvieron Pedro y Pablo para que hoy nosotros sigamos anunciándote y dándote a conocer viviendo con alegría nuestra fe, experimentando tu presencia viva junto a nosotros. Que así sea.

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