Las lecturas que nos ofrece hoy la liturgia, giran en torno a dos ejes fundamentales: por una parte presentarnos un Dios y un Mesías humilde y pacífico que contrasta con la imagen de Dios poderoso y colérico temido por el pueblo y por otra destacar la importancia de dar gloria a Dios, de alabarle y acudir a Él. Jesús nos muestra con su vida el camino para conocer al Padre y nos deja el Espíritu Santo para ayudarnos a vivir dando Gloria a Dios.
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Domingo de Ramos – Ciclo A
Hoy celebramos la entrada de Jesús en Jerusalén, que manifiesta la venida del Reino en el Rey Mesías. Pero Jesús no conquista la ciudad por la violencia sino por la humildad y el amor. Por eso viene montado en burrito y es recibido por los niños y los humildes de corazón. Su reino no será impuesto sino que se inaugura con la Pascua de su Muerte y de su Resurrección. Quienes lo acepten por amor serán los miembros de su reino.
Isaías profetizó sobre siervo sufriente. Mateo interioriza sobre esos sufrimientos: abandono de los apóstoles; el silencio del Padre, absoluta soledad. La carga de todos los pecados de la humanidad asumida por Cristo. Sin embargo, desde la Cruz, reina como Señor de todo. Es claramente un reino no de este mundo. Es el reino del amor y quienes lo acepten vivirán con El para siempre. Seguir leyendo «Domingo de Ramos – Ciclo A»
Domingo 8 del Tiempo Ordinario – Ciclo A
El Evangelio de este domingo continúa con el discurso evangélico del monte, en que Jesús proclama las actitudes básicas del discípulo para asimilar el nuevo horizonte del Reino de Dios. Cristo define la actitud del cristiano ante el dinero y la subsistencia material que en él se fundamenta. Nos parece oír el eco de la Bienaventuranza primera: la de los pobres de espíritu.
1. Oración:
Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese, según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Domingo 7 del Tiempo Ordinario – Ciclo A
Nos reunimos y lo hacemos en silencio y con recogimiento para expresar el respeto que nos merece la presencia de Dios aquí. Sin embargo, la verdadera razón es que somos templo de Dios «¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?» El Señor está en nosotros y con nosotros, que nos hemos reunido en su nombre y celebraremos el memorial de su muerte y resurrección. Por eso, la celebración debe ser expresión del respeto y amor que nos debemos los unos a los otros. Y de otra parte, la eucaristía debe ser el punto de arranque para llevar al mundo el calor y el testimonio del amor cristiano, amor que debe llegar incluso al enemigo.
1. Oración inicial
Tú nos has concedido, Padre,
la ley nueva que nos hace libres
en Cristo tu Hijo amado…
Otórganos también el poder comprender
que son tus preceptos eternos
el camino luminoso de la vida.
Danos la sabiduría que pueda conocerte,
el amor que no cese de buscarte,
la fe necesaria para poder encontrarte.
Así ayudaremos a que en el mundo
prevalezcan la justicia y el derecho.
el respeto a la vida y la paz,
para gloria eterna de tu nombre.
Domingo 6 del Tiempo Ordinario – Ciclo A
Esta nueva manera de cumplir la Ley en su plenitud nada tiene que ver con el legalismo de los escribas y fariseos. No se trata de una hermenéutica más perfecta de la letra de la Ley, sino de la interiorización de su espíritu. Si se encuentra la clave que todo lo simplifica, no sólo se evitan las angustias y el miedo. Paradójicamente, sólo cuando se abandona el legalismo está el creyente en condiciones de ser radical.
1. Oración:
Señor Dios nuestro Tú la revelación plena del Padre y el que nos has ayudado a conocer a Dios como Padre, has venido a darnos la interpretación plena, total y auténtica de las Escrituras, es por eso, que haces alusión a lo que ellas dicen, pero enfatizas que hay algo nuevo y así nos dices: …pero YO les digo…, es así, que te pedimos que nos ayudes a tener la capacidad de comprender y valorar la nueva perspectiva que Tú estás dando a toda la revelación, porque la estás interpretando desde el corazón del Padre, es por eso, que te pedimos que nos ayudes, que nos ilumines, que nos hagas leer la vida con tus ojos y tu corazón para poder vivir de acuerdo a tu voluntad y así vivir en sintonía de amor contigo, actualizando en nosotros tus enseñanzas. Que así sea. Seguir leyendo «Domingo 6 del Tiempo Ordinario – Ciclo A»
Domingo 5 del Tiempo Ordinario – Ciclo A
DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Jesús habiendo expresado ya su programa de “felicidad”- los valores que hacen nuestra vida y la vida de la gente más feliz – en las lecturas del IV domingo, convendrá hoy tomar conciencia de que vivir esos valores supone ser “sal” y ser “luz”, personal y comunitariamente, en nuestro mundo tan confuso y perdido. Ser sal y luz que ya nos sugiere el profeta Isaías como hacerlo (1ª lectura), ser sal y ser luz que como a Pablo nos lleva a anunciar con palabras y obras a Jesús crucificado”.
1. Oración:
Señor Jesús, nos dejas un estilo de vida, marcado por el testimonio y la vivencia de tus enseñanzas,
haciéndonos tomar conciencia que el seguirte a ti, implica asumir tu vida, vivir con tus sentimientos, para que viviendo de acuerdo a tu voluntad, otros puedan encontrarte por medio de nuestra vida. Así te pedimos que nos ayudes, a que el ser sal para los demás, nos haga experimentar tu amor y tu bondad para que otros te encuentren por nuestra manera de ser, como también que el hecho de conocerte nos haga iluminar nuestra vida y así dejarnos guiar y conducir por ti para que nuestra vida también ayude a otros a encontrarte a ti y así iluminar sus vidas con tus enseñanzas encontrando en ti, el sentido pleno de todo lo que son y de todo lo que buscan. Señor, danos la gracia de que siendo sal y luz para los demás, vivamos solo por y para ti. Que así sea. Seguir leyendo «Domingo 5 del Tiempo Ordinario – Ciclo A»
Domingo 3 del tiempo ordinario – Ciclo A
Tras el encuentro, conversión y fe en Jesús, viene el seguimiento de su persona. Así lo pide tanto la dinámica de la vida como las mismas palabras del Señor: «¡Sígueme!». A pesar de la voluntad sincera de andar tras los pasos del Maestro, el error y la infidelidad hacen acto de presencia. Por eso, el discípulo va ajustando siempre su rumbo al pensamiento y a la acción del Maestro.
1. Oración
Señor Jesús, Tú que has venido a darnos a conocer la Buena Nueva del Reino para que nosotros te pudiéramos seguir y así aprender de ti, a vivir como Dios quiere, para imitarte y asumir tus actitudes para vivir como Tú, te pedimos que derrames en nosotros la gracia de tu Espíritu Santo, para que como esos primeros discípulos tengamos el corazón totalmente abierto y bien dispuestos para seguirte, para buscarte, para dejar todo por ti, y así encontrar en ti el sentido pleno de nuestra vida, viviendo y actuando como Tú, haciendo vida el Reinado de Dios en nosotros, como lo hiciste Tú. Que así sea. Seguir leyendo «Domingo 3 del tiempo ordinario – Ciclo A»
Segundo Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A
Entre la despedida y la vuelta del Señor, los cristianos tenemos una tarea que realizar. Iniciamos un ciclo litúrgico, Domingos del Tiempo Ordinario, porque siguen y realizan la pascua pentecostal que viene a expandir la fe fuera de la Iglesia, y que manifiesta que los cristianos tenemos que ser los realizadores de la extensión del Reino de Dios. Su vida se ha convertido en misión de testimonio. Nace el tiempo del testimonio. Domingos verdes, les llaman otros; en definitiva domingos de maduración cristiana, de afirmación cristiana desde el mayor conocimiento y compromiso con la fe en Jesús. Las lecturas de hoy nos cuestionan el concepto de misión. Nos alertan acerca de una concepción raquítica y limitada de lo que significa ser seres cristianos, siervos y seguidores.
1. Oración inicial
Señor Jesús, Tú el que nos bautizas con Espíritu Santo, que eres el Cordero de Dios, el que quitas el pecado del mundo, el que nos das vida con tu vida, el que has venido a revelarnos al Padre y a llevarnos a Él, te pedimos que nos ayudes a conocerte más, a saber quién eres, y que conociéndote demos testimonio de ti, dándote a conocer como lo hizo Juan para que viviendo con alegría, nuestra fe en ti, busquemos que otros te conozcan y te sigan, para que Tú nos des vida uniéndonos a ti, para vivir como Tú, teniendo de ti vida y salvación. Que así sea.
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El bautismo del Señor – Ciclo A
La fiesta del Bautismo del Señor es una fiesta que comporta una cierta complejidad tanto en su sentido como en su comprensión, y a la vez una gran riqueza de contenidos que la hacen atractiva y sugerente. Por un lado, es éste un domingo de transición: el Bautismo del Señor cierra el ciclo de Navidad e inaugura a la vez la primera semana del tiempo ordinario. Con la escena del bautismo culmina la manifestación de Jesús como Hijo de Dios que hemos celebrado a lo largo de toda la Navidad, pero a la vez se nos presenta a un Jesús ya adulto, dispuesto a iniciar su ministerio público.
Por otro lado, el bautismo de Jesús tiene un contenido y un sentido propio que lo diferencian del sentido y significado del bautismo cristiano. Pero también es cierto que este bautismo de Jesús de alguna manera prefigura, e inevitablemente evoca, nuestro bautismo, y será oportuno recoger también esta referencia.
1. Oración:
Dios Espíritu Santo Señor de vida, Tú que te apareciste en forma de paloma en el momento del bautismo del Señor, y que después lo fuiste conduciendo a lo largo de su vida pública para que así pudiera realizar la misión que el Padre le había dado, te pedimos que también a nosotros nos ilumines y nos guíes para que podamos conocer al Señor, y conociéndolo lo escuchemos, asumiendo sus enseñanzas, viviendo como Él lo hizo, haciendo vida su manera de ser y de actuar, dando testimonio de Él, con nuestra vida, buscando ser presencia suya al darlo a conocer con nuestras actitudes y disposiciones. Que así sea. Seguir leyendo «El bautismo del Señor – Ciclo A»
Domingo 34 del Tiempo Ordinario – Solemnidad de Cristo Rey – Ciclo C
El ciclo litúrgico termina con la fiesta de Cristo Rey que evoca el final de la historia humana, cuando todo será glorificado en el Rey Señor de la historia, y cuando el último enemigo a vencer: la muerte, sea sometida y ahí toda la creación encontrará su plenitud máxima en Aquel que hizo nuevas todas las cosas. De ahí, que más que una fiesta litúrgica esta es una profesión de fe en acto, un canto de esperanza, una invitación a iluminar la vida a la luz de Aquel que nos amó y nos amó hasta dar su vida por nosotros. Por eso, aquí, celebramos la consumación del proyecto de Dios en su realización plena, total y universal, el destino en el cual estamos implicados y hacia dónde vamos todos.
1. Oración:
Señor Jesús, Tú que ocultabas tu identidad, aunque te dabas a conocer en tus milagros, pero pedías silencio, fue en la cruz, cuando todos se burlaban de ti, cuando esperaban algo diferente, cuando muchos se desilusionaron contigo cuando manifestaste toda tu fragilidad e impotencia fue entonces, cuando Tú te diste a conocer, haciéndonos ver, quién eras y lo que eras, y te revelaste como lo que eres como REY, pero un REY diferente, no de los que mandan, sino el que ama, no los que tienen autoridad, sino el que da la vida, no de los que tienen poder, sino de los que se dan totalmente, de los que aman hasta el final, de los que aman hasta derramar su sangre por amor al otro, para llevarnos al Padre y ahí hacernos hijos en ti, el HIJO, el Rey, el Señor de la historia, que realizaste en tu vida, el proyecto de amor del Padre, enseñándonos a amar, al estilo de Dios, a saber que el reinar es sinónimo de amar. Danos la gracia de valorar lo que significa que Tú hayas dado tu vida en la cruz para mostrarnos tu amor, y así podamos amar como Tú. Que así sea.
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